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Emprendedurismo social, de los límites a las posibilidades

28 abr 2011

Los límites del «emprendedor social» y los modelos de negocio que vienen… o deberían venir.

Los indianos hace tiempo que apostamos por el concepto de emprendedor artesano, sin embargo desde finales del año pasado venimos discutiendo la figura del «emprendedor social» a partir de la práctica real impulsada por diversas ONGs y fundaciones.

Cuando estuvimos visitando la Universidad del Pacífico el rector Felipe Portocarrero tuvo la amabilidad de regalarnos un libro realmente importante en el que había participado: «Negocios inclusivos: iniciativas de mercado con los pobres de Latinoamérica». Este libro es producto de la colaboración de 11 universidades y más de medio centenar de académicos de la red SEKN creada en 2001 bajo el liderazgo de Harvard Business School para el estudio del «emprendedurismo social».

El libro, que no es complaciente en absoluto, parte del estudio de una serie de casos en España y la América latoc que revelan las limitaciones si no del concepto original (utilizar la creación de empresas y las iniciativas de mercado para luchar de modo efectivo contra la pobreza) sí, las limitaciones de la práctica existente.

Básicamente la práctica recogida muestra como a día de hoy el «emprendedurismo social» fundamentalmente

  • O bien se trata de negocios «de inclusión» en la red formal de servicios públicos (agua, gas, electricidad, suelos…) que son marginales para las grandes empresas proveedoras, que los financian a cargo de excedentes y que asumen la posibilidad de fracaso como un riesgo menor cubierto en si mismo por la dimensión RSC, o bien…
  • Se basan en la conversión de sectores campesinos en proveedores a los que se financia con seguridad dado que se les garantiza la demanda, o…
  • la propuesta de valor es muy básica (distribución de artesanía o productos de «caridad» por ejemplo), a las finales dependiente de contratos y subvenciones estatales, con un elemento de acceso a mercados por vías poco escalables y muchas veces poco profesionalizadas (como las redes de comercio justo)

E inevitablemente nos surge una y otra vez algo que ya comentamos a partir de nuestra experiencia en Rancagua y que nuestro amigo Enrique Topolansky nos invita constantemente a considerar: superar la divisoria entre el emprendedurismo universitario y el no universitario para de una vez, abandonar la concepción salvífica y asistencial del impacto social.

Se trata de entender que no podemos hablar de los «sectores de bajos ingresos» como un objeto cuya realidad vamos a cambiar desde un nosotros filantrópico y externo. El «quién» y sus valores es el verdadero motor del cambio necesario. Y si entendemos esto rapidamente ante nuestros ojos aparecerá un nuevo tipo de enfoque de negocio: no se trata ya de que los pobres produzcan productos pobres para los otros pobres, tampoco de «acelerar» esos procesos mediante una demanda artificial del estado o las redes de «consumo solidario» de Europa. Se trata de producir bienes y servicios de calidad para satisfacer las cada vez más sofisticadas demandas de las nuevas clases medias emergentes de Santiago de Chile, Sao Paulo o Buenos Aires. Demandas que están en línea con las de las clases medias europeas y que tienen modelos de negocio, estructuras organizativas y tecnologías ya probadas y contrastadas que no es tan difícil adaptar.

Y para eso hacen falta tres cosas: mapeo de emprendedores «de base» (los que están militantemente orientados a generar bienestar en el entorno), transferencia organizativa y tecnológica, y formación accesible de los trabajadores y cuadros medios. En si mismo, todo ello puede ser conceptualizado como una nueva forma de inversión de fuerte impacto social.

¿Nos ponemos a ello?

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4 Comentarios a “Emprendedurismo social, de los límites a las posibilidades”

  1. Fernando Palma

    La creación de iniciativas de emprendimiento social usualmente se definen como iniciativas locales, de impacto marginal en la economía, y que aspiren básicamente a algo más que una economía de subsistencia, pero que no tengan un alcance mayor que el de su respectivo entorno. Los “grandes” competidores buscan que los “pequeños” sigan siendo “pequeños”, mediante la aplicación de programas asistencialistas disfrazados de RSC, o bien el “divide y vencerás” (los chicos se devoran entre sí, y los grandes se unen para ser más grandes).

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  2. Felipe

    La solución es invertir bastamente y que las grandes empresas dejen de hacer que invierten para lavar su imagen y se atrevan a innvertir para asegurar un futuro.

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1 Trackback/Pingback

  1. Cosas que aprendimos en estos días

    [...] días están siendo fructíferos. Aprendemos. Aprendemos a ver líneas de desarrollo y negocio pero también a reírnos de nosotros mismos y de lo que más nos gusta. Jueves, 28 de abril de 2011 [...]

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