Comunidades cooperativas
11 ene 2010
Las comunidades con economías cooperativas están creciendo en todo el mundo mientras los kibbutz que les sirvieron de modelo, parecen salir finalmente de la crisis de reestructuración de hace una década.
Más de 350.000 personas fuera de Israel viven en comunidades similares a los kibbutz y más de 100.000 en kibbutz israelíes que no se han privatizado tras la crisis de hace una década. Son sumamente diversas: desde las 185 comunidades cooperativas católicas a las granjas comunales alemanas de inspiración anarquista agrupadas en Kommunja, pasando por las comunidades ecosocialistas en EEUU.
Indudablemente el movimiento está creciendo en los últimos dos años. El boom de las ecoaldeas, ligado a la popularización del ecocatastrofismo ha dado lugar a una serie de comunidades neoruralistas casi siempre tecnófobas y con un indudable poso New age que no son la única cara -ni seguramente la mejor carta de presentación- para un movimiento que a nivel global se considera el gran laboratorio experimental de la democracia más avanzada.
Mientras tanto en Irael, donde existe una importante labor académica alrededor de los kibbutz, se está pasando de las incertidumbres de la reconversión de hace una década a la asunción de la diversidad y la constatación de que incluso las formas internamente más pro-mercardo generan mucha menos desigualdades y problemas humanos que las del mundo exterior.
Cuando este año se celebre con una conferencia internacional el primer centenario del movimiento kibbutzim, realmente tocará hacer un nuevo mapa global del movimiento comunitarista global. Allí estaremos, hablando de filés.
Umm, muy interesante, no sabía que esta clase de comunidades reuniera a tanta gente en la sociedad occidental. Respecto a las ecoaldeas, Televisión Española emitió hace poco un documental sobre ecoaldeas en España donde se mostraba, entre otras cosas, los procesos de decisión asamblearios de estos pueblos.
Por otra parte, aunque no sé cómo llevan el asunto de la sostenibilidad económica, existe el raro caso de Christiania en Copenahague, con una población de unas mil personas. Existe un documental titulado Viva Christiania de Álvaro del Hierro bastante completo sobre su gente y su funcionamiento, pero no lo encuentro en la web.
Finalmente, hace un tiempo leí este artículo sobre cooperativas integrales, una mezcla entre cooperativas de consumo y de servicios que puede resultar interesante para sacar al Estado de ciertas operaciones comerciales y mejorar el aprovechamiento de recursos compartidos.